Había una vez dos hermanos llamados Hansel y Gretel que vivían junto a un inmenso bosque de olmos, encinas y castaños con su padre y su madrastra. El padre cultivaba un pequeño huerto junto a la casa y además recolectaba frutos del bosque, por lo que siempre había sido muy humilde. Una noche fría de invierno, después de una mala cosecha de su huerto, al ver que ya no tenían nada para comer, le dijo a su mujer:

-Ni siquiera podemos alimentar a Hansel y Gretel.

-¿Por qué te preocupas tanto por ellos si no tenemos comida para nosotros? -dijo la mujer, que era malvada y egoista-. Si los abandonamos en medio del bosque nunca encontrarán el camino de regreso a casa.

El padre de la pareja de hermanos se echó a temblar sólo de pensarlo, pero su mujer era cruel y tozuda, y, después de insistir mucho, al final consiguió que el pobre hombre consistiera en abandonar a los niños en el bosque.

Sigue el final del cuento en esta ficha.